Esta entrada es una especie de secuela de mi entrada anterior ("No es fácil ser ateo"), pues es una crítica al cristianismo pero desde el punto de vista de un cristiano, debo acotar que al igual que mi entrada anterior ésta está basada en hechos reales, pues, son diversas situaciones unidas en una única, y mezcladas por supuesto con parte de mi opinión personal acerca de este tema.
Aviso: en ningún momento he querido ofender a nadie, ni a ningún cristiano o creyente.
Cristo es mi vida, vivo por él y
para él, soy la persona que soy gracias a él, sin embargo, por esa razón,
muchas veces las situaciones de mi vida se ponen complicadas y bastante
difíciles, las pruebas que se me presentan son bastante engorrosas y fuertes,
pero siempre sé como soportarlas con prestancia y mucha fortaleza, porque
Cristo, mi Dios, es mi fortaleza y yo su siervo fiel, no importa lo que pase, a
todas estas, nadie ha dicho que ser cristiano es tarea fácil, y en caso que
alguien lo dijera, o está mintiendo o no es realmente cristiano.
Mucha gente no lo sabe, pero los
cristianos tenemos problemas bastante fuertes, o al menos en mi caso, así que
no hablaré por los cristianos en general, lo haré por mi mismo como cristiano
que soy (y me disculpan por la redundancia de la palabra). Mis problemas por lo
general no son ni familiares, ni sentimentales, ni laborales, ni sociales, ni
nada por el estilo; mis problemas, generalmente, son de carácter filosófico y
religioso, porque aunque muchas personas que se creen muy conocedoras lo
nieguen, el cristianismo es una rama de la filosofía también, ya que aparte de
ser una religión, posee un sistema de pensamiento y creencia. Normalmente la
causa de mis problemas (que como ya dije son de carácter filosófico y
religioso) tienen su origen en situaciones y discusiones que por lo general, se
presentan con personas de diferentes creencias y criterios, como ateos,
científicos, filósofos, pero más frecuentemente (y por extraño que suene) con
cristianos.
He formado parte de diferentes
congregaciones o religiones que cimentan sus bases en el cristianismo. He sido
católico, testigo de Jehová, adventista, evangélico, y otras más que ni vienen
al caso mencionar, porque honestamente me da vergüenza. Pues, lamentablemente,
todas estas instituciones están rayadas en muchísimos sentidos, y
lamentablemente, es por eso que existen muchas personas que no creen en Cristo,
a pesar de que Cristo no tenga la culpa de que esas instituciones religiosas
fueran muy irresponsables a la hora de hacer llegar la palabra de Dios a los
pueblos del mundo.
Yo creo en Cristo, es por mi, porque
me siento a gusto con esa concepción, me siento por completo identificado, me
gusta su enseñanza, me gusta practicarla, y poco a poco, conforme ha ido
pasando el tiempo, mi fe se ha ido incrementando gracias a la cantidad de
milagros que considero Dios y Cristo han hecho en mi, en otras palabras, soy
cristiano por convicción, no porque un sacerdote o un pastor me vendiera el
cielo.
Procederé ahora a explicar mi punto
de vista acerca de diversos tópicos acerca de la religión, o el cristianismo
como tal, el primero vendría a ser algo que suelen hacer los representantes de
muchas instituciones religiosas, que es decir algo así como: “Esto no es una religión, es una forma de
vida, la religión es un invento del demonio para separar a las personas, para
alejarnos a los unos de los otros, y así ponernos a pelear…”; y para pena
de quien dentro de estas instituciones es mínimamente culto, sabe que lo que
está diciendo es un disparate, porque lo peor del caso es que esa persona que
dice que lo que practica no es una religión sino una forma de vida, desconoce
por completo el significado de la palabra religión.
Ocurre que la palabra religión posee diferentes concepciones, una
afirma que, deviene del latín religare
donde el prefijo “re” significa “volver a” y “ligare” significa “unir”
o en su defecto evolutivo de la lengua “ligar”,
por lo tanto religare o religión es “volver a unirse”, y que en
una interpretación de lo que es en si la religión significaría de alguna manera
sería algo así como “volver a unirse a
Dios”.
Otra concepción de la palabra basada
también en el religare, se refiere al
vínculo que une al hombre con Dios. También existe una concepción que explica
que viene de la palabra religiosus,
que significa “escrupuloso”. Finalmente, haciendo lo más sencillo, revisando el
diccionario de la real academia española, se conceptualiza como: “1. Conjunto de creencias o dogmas acerca de
la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas
morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales,
principalmente la oración y el sacrificio para darle culto. // 2. Virtud que
mueve a dar a Dios el culto debido…”.
No niego que ser cristiano en efecto sea
una forma de vida, porque al menos en mi caso yo soy cristiano en todos lados y
en cualquier momento de mi vida, y no solo cuando asisto… o asistía a las
instituciones religiosas, pero es también una religión, porque es el conjunto
de creencias y dogmas que sigo, es mi veneración, es mi temor, es mi oración,
es mi culto a la divinidad; y es que, es aquí cuando me identifico la filosofía
de San Agustín, filósofo de la edad media que explicó, que Dios vive y habita
dentro de nosotros, que no debemos buscarlo afuera, y por esa razón (entre
muchísimas otras) he dejado de asistir a instituciones.
Pues, lo cierto es que no me siento a
gusto con la idea de un dios como un ser antropomórfico, no creo que cuando la
biblia habla de que Dios nos creó a su imagen y semejanza se refiriera al
aspecto físico, ya que de ser así, ¿Cuál es la verdadera forma de Dios
entonces?, ¿Cómo es posible entonces que existan diferentes colores de piel,
ojos, cabello, diferentes formas de narices, bocas, orejas, etc., si se supone
que somos iguales por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios?, ¿Por
qué hay personas que nacen personas con deformidades físicas?, no hay un ser
humano igual a otro, todos los seres somos diferentes, tanto en lo físico como
en la personalidad, inclusive los que son hermanos gemelos dentro de su extremo
parecido el uno con el otro, poseen diferencias que son visibles para quienes
se acostumbran a verlos constantemente, y sin irse tan lejos inclusive, existe
la certeza irrefutable de que sus huellas dactilares son completamente
diferentes. Por lo tanto, cuando se habla que hemos sido creados a imagen y
semejanza de Dios, estoy convencido de que se trata de algo interno,
relacionado con el espíritu y el alma, porque incluso la persona que ha nacido
con discapacidades tanto físicas como psicológicas tiene un alma.
Por lo general, cuando conozco a un ateo,
un científico, un agnóstico u otra persona que simplemente no comparte mi misma
creencia, y se entera de que soy cristiano, suele tener una de dos reacciones
que me resultan incómodas, pues, o se aleja de mi o busca debatir conmigo sobre
mis creencias, y estoy seguro de que ambas son reacciones o respuestas
condicionadas por diferentes altercados o situaciones en las que se han visto
envueltos o que se les han presentado al encontrarse con algún cristiano muy
devoto de su posición, que intenta convertirlo al cristianismo. Y la verdad es,
que no culpo a la persona de tener esa reacción, puesto a que ni siquiera yo
mismo le tengo paciencia a los cristianos en la mayoría de las ocasiones, ya
que lamentablemente muchos de ellos solo repiten como loros lo que el pastor
les dijo, sin darse cuenta de muchas de las tonterías que están diciendo.
Muchos cristianos dicen que lo único que tenemos
que hacer es creer en Cristo y ya con eso seremos salvos, sin embargo no estoy
de acuerdo con eso, pues muchos son los delincuentes que deciden ser
cristianos, porque supuestamente se arrepintieron de sus fechorías, pero que
sin embargo siguen teniendo ideas oscuras y siguen delinquiendo, pero creen,
como la mayoría, que ya están salvos y que tienen un puesto en el cielo solo
por creer en Dios y Cristo, y no es así. El creer
lleva consigo la aceptación, es
decir, si yo creo en Dios es porque lo acepto, acepto su existencia, acepto lo
que es, lo que significa y acepto todo lo que lo rodea a él, acepto lo que
dicta su palabra; en la palabra de Dios se habla de Lucifer, y como creo en la
palabra de Dios, también acepto la existencia de Lucifer, acepto lo que es, lo
que significa, etc., y por lo tanto, como lo acepto, creo en él, como la
antítesis de Dios. Pero si por ejemplo una persona es luciferiana, también
estaría creyendo en Dios y en Cristo, porque aceptaría su existencia, aceptaría
lo que es, aceptaría lo que significa, por lo tanto creería en Dios y en
Cristo, porque son la antítesis de Lucifer, ¿Y acaso el que Dios y Cristo
formen parte de sus creencias lo van hacer salvo y digno del reino de Dios?, pues
obviamente no, lo que nos hace salvo son nuestras acciones, mucho más allá de
nuestras mismas creencias, pues nada hace una persona con ser cristiana (o decir
que es cristiana) y que hurte, mienta, que irrespete a la vida, inclusive que
mate, pero sobretodo, que no haga caso a las enseñanzas de Cristo, pues en la
biblia dice lo siguiente, en Mt 16, 24 o en Mc 8, 34: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y
sígame”; el negarse a si mismo implica el dejar a un lado las bajas
pasiones y los bajos instintos, el negarse a si mismo es lo que Cristo enseñó también
como colocar la otra mejilla, por lo tanto, eso de salvados solo con creer no
es más que una forma muy mediocre de vender el cristianismo, es la puerta ancha
y grande por la que pueden pasar todos.
Otro punto bastante peculiar de las instituciones
cristianas, es que todas afirman ser la verdadera iglesia dejada por Cristo y
edificada por Pedro, cuyos feligreses fueron perseguidos y asesinados durante años,
etc., y además de afirmar y asegurar ser la verdadera religión porque Cristo
dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la
vida”; sin embargo, Cristo dijo que él, es el camino, la verdad y la vida,
no dijo en ningún momento algo así como: “Esta
institución es el camino, la verdad y la vida”; por lo tanto si hay alguien
a quien se debe seguir es a Cristo, no a institución alguna, sin embargo, el
concepto de lo que es la verdad, es
algo que considero, cambia según cada persona y por eso tenemos libre albedrío,
cada quien decide cual es su verdad, cada quién decide cual es su camino, cada
quien decide como cual es su vida, y es por eso que estoy muy en contra de ese
empeño que tienen muchos cristianos fanáticos de querer transformar a toda
costa a todas las personas al cristianismo, pues cada quien es libre de escoger
el camino que desee, así como nosotros escogimos este sin que nadie nos
obligara, pues, es la voluntad de Dios que cada persona es libre de elegir lo
que quiera y nosotros no somos quienes para decirle a una persona qué creer,
pues, ni siquiera el mismo Cristo lo hizo, él solo abrió los brazos a quienes
fueron en busca de él, sin embargo él no intentó obligar a nadie a creer en lo
que decía, quien quiso creer, lo hizo y ya.
Cristo vino a la tierra con una misión,
la cual fue, derramar su sangre para librarnos de nuestros pecados. La misión
que tenemos los cristianos es entregar la palabra de Dios y el mensaje de
Cristo, pero entregarlo significa únicamente eso, llevar el mensaje, que se
conozca y quien lo quiera aceptar, lo aceptará, no obligar a nadie a aceptarlo,
y ese es un error de interpretación que han tenido, no solo los cristianos de
nuestra época, sino también los cristianos más primitivos. Hablo de los de la
edad cristiana y la edad media, pues, estos para entregar el mensaje fueron,
sino agresivos, muy salvajes, y por culpa de este hecho histórico, hoy en día
muchas personas lo utilizan como base argumental para negarse a aceptar la
palabra de Dios, y lo cierto es que hasta cierto punto es aceptable su
argumento, lo que yo en lo personal no acepto es que me señalen por esas
acciones, pues, ¿acaso yo viví en esa época?, yo no he matado a nadie por no
creer en Cristo, ni trato de obligar a nadie a ser cristiano por la fuerza.
Pero lo cierto es que lo reprochable allí es la actitud de aquellos cristianos,
no Cristo, pues, él no mató a nadie, ni dijo que matáramos en nombre de Dios si
alguien no creía en él, ni nada parecido, si más bien lo que nos enseñó fue que
debemos a amar a nuestro prójimo como a uno mismo e incluso que debemos amar a
nuestros enemigos, sin embargo, no considero que una persona no creyente de
Cristo sea mi enemiga.
Lo cierto de todo, es que mi forma de
creer es muy ambigua, tanto, que incluso muchos creyentes me han señalado de
infiel, de hereje, de falso, inclusive de ateo en el peor de los casos, sin
embargo, eso me trae sin cuidado, yo no debo rendirles cuenta ni a ellos, ni a
nadie, allá ellos que creen vivir bien con el fanatismo que eclipsa sus
percepciones.

muy bueno!! acuerdos y desacuerdos, muchos! pero es la realidad de esta persona y es solo eso.. para llenar este espacio donde muchas personas se identifican "lo dificil que es ser cristiano", esta muy bien!
ResponderEliminarlo debias leo..!
Leo!!! Acabo de leer los 2 posts. Estupenda la forma como abordas los temas y muy buena la manera de plantear ambas situaciones. Dijo Marx alguna vez "La religión es el opio de los pueblos" y creo que algo de razón tuvo/tiene.
ResponderEliminarlos que nos hace salvo son nuestras acciones. Me gusto mucho eso, xD
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