domingo, 15 de julio de 2012

Review: Los viajes de Gulliver - Jonathan Swift



            “Sin lugar a dudas, tienen razón los filósofos cuando nos dicen que nada es grande ni pequeño si no lo es por comparación.”
Jonathan Switf



Para quienes no lo saben, yo estudio educación en la especialidad de lengua y literatura en un pedagógico. En este semestre que acaba de terminar vi una materia llamada Análisis literario, en la que se estudiaron diferentes aspectos de la literatura y su relación tanto con la sociedad, la historia y el mundo en general; la última actividad evaluativa consistió en realizar un análisis semántico y crítico (en pareja) de una obra de literatura clásica, de libre escogencia de una interesante lista que la profesora nos facilitó. La compañera con quién hice la actividad fue quién escogió la obra, mencionada en el título de este artículo, Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift; debo admitir que al principio no me sentí muy a gusto con lo de realizar la actividad con esta obra, pues en la lista resaltaban títulos como: Las aventuras de Arthur Gordom Pym de Edgar Allan Poe, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de R. L. Stevenson, Ficciones de Jorge Luis Borges, La metamorfosis de Franz Kafka, 20000 leguas de viaje submarino de Julio Verne, Fausto de Goethe, entre muchísimas otras, era una lista bastante extensa e interesante, como para haberme fijado en una obra que es reconocida por excelencia como un clásico de la literatura infantil.


Sin embargo, mi compañera logró persuadirme de realizar el trabajo con dicha obra, bajo el pretexto de que ella tiene ese cuento para su hija y que sería más fácil y rápido, y acepté, puesto que ya tenía acumulada una serie de trabajos, tareas y asignaciones de otras materias de la carrera, además también del hecho de que poseo la obra en su versión completa. Luego de ciertos acuerdos y tramoyas entre mi compañera y yo, dejamos el asunto en que, yo haría el análisis de la obra y ella me ayudaría con algunos trabajos bastante engorrosos de otra materia.

Si bien no sentía mucho entusiasmo de leer esta obra por (como dije anteriormente) ser reconocida como un clásico de la literatura infantil, ahora me siento honrado y en extremo feliz de haber tenido la oportunidad de disfrutarla, definitivamente la sociedad sufre cambios terribles según pasa el tiempo; pensando que sería una obra infantil casi me imaginaba una historia sencilla y fantástica al mejor estilo de Disney, pero no, si bien esta obra fue considerada infantil en su época, no podría decirse lo mismo hoy en día, pues, más allá del carácter fantasioso y extraordinario que la rodea, posee un contexto y un trasfondo muy profundo, con una rotunda crítica a la sociedad europea del siglo XVIII y en especial una agudísima crítica al hombre como ser supuestamente racional.

Por lo general cuando se habla de Los viajes de Gulliver, quienes tienen al menos una mínima idea o conocimiento de esta obra, viene a su mente el naufragio de un navegante en Lilliput, una isla habitada por unas criaturas humanas de no más de seis pulgadas de estatura, que se las ingenian para apresarlo, pero que posteriormente entablan amistad con él, y en otro caso también de la llegada de este mismo navegante a Brodingnag, una isla habitada por otras humanos gigantes y que los tamaños de todos los objetos y seres que habitan allí es en escala, doce veces más grandes. Estos dos viajes, son los dos primeros de cuatro viajes que realiza el protagonista de la obra, y los que contienen a su vez los matices más pintorescos de la obra, donde se encuentra sumergido en situaciones bastante peculiares, debido a la diferencia de tamaños con respecto a los seres que habitan a su alrededor, pero que sin embargo, no deja en ningún momento de realizar comparaciones con la sociedad de la que es originario, que en lo personal Jonathan Swift transporta situaciones y personajes de la vida real a la obra, cambiándole los nombres, los cuales tras el escudo de la opinión del personaje describe y critica.

Los siguientes viajes siguen poseyendo una alta carga fantástica y extraordinaria, pero en comparación con los dos primeros viajes se comienza a observar una severa crítica a diferentes aspectos de la sociedad, como la ciencia, la monarquía, la nobleza, pero muy sobre todo el ser humano. En el tercer viaje primero pasa un tiempo en Laputa, una isla flotante habitada por personas que están muy adiestradas en las matemáticas y la música, pero que sin embargo no usan para su beneficio en la vida cotidiana, lo que los hace hasta cierto punto unos inútiles y aún así se creen una raza superior por sus conocimientos en esas ciencias; en esta parte del viaje se le atribuye a los Laputienses una (para aquel entonces) teoría sobre la periodicidad de los cometas, que luego, trece años después de la muerte de Jonathan Swift se comprobó la periodicidad del cometa Halley, confirmando de esta forma algunas leyes de Newton. El viaje a la isla flotante es el que menos me gustó de hecho, y del que más tenía expectativas, pero por suerte no fue la única parte del tercer viaje, pero que sin embargo creo que gustaría mucho a quienes son amantes de ciencias exactas como las matemáticas y la física.

Luego de una serie de travesías al bajar de Laputa, viajar a otras tierras, etc., se establece durante unos días en la casa del gobernador de un lugar llamado Glubbdubdrib, habitado por magos, donde el mencionado gobernador es uno muy poderoso que tiene la capacidad de invocar los espíritus de todos los muertos que desee; este conforma, de hecho, mi pasaje favorito de toda la obra, pues, en honra de la visita de Gulliver a su morada, le dice que le puede conceder el invocar a todos los espíritus que desee y preguntarles lo que quiera, por consiguiente fueron invocados grandes personajes de la historia como Sócrates, Platón, Aristóteles, Alejandro Magno, Cesar, Bruto, Homero, Descartes, etc., juntándolos a unos con otros pidiendo opiniones, interrogando, y un etcétera bastante extenso y muy interesante. Luego de su estancia en esta tierra viaja a otras islas con la vivencia de situaciones bastante peculiares e interesantes, como el conocer de la existencia de los struldbrugg que son personas inmortales.

El último viaje, y sin duda alguna el más polémico de todos, es donde Jonathan Swift, más allá del personaje mismo de Gulliver, hace gala de una misantropía que poco a poco fue desarrollando en su vida, al conocer a los houynhmhms, que son unos caballos dotados de razón y que pueden hablar.

 Existen ciertos aspectos bastante curiosos acerca de la obra en si; el hecho de que los diálogos son prácticamente inexistentes en todo el texto, solo se hacen referencias a lo que se dijo y en muy escasas ocasiones se hacen citas de lo que algún personaje dijo. También que el nombre del protagonista, Gulliver, solo aparece en el título de la obra, en más ninguna parte se menciona, quizá será por el hecho de que toda esta está narrada en primera persona.

Hay libros que leemos en los que nos sentimos conectados con la historia, otros en los que nos conectamos con los personajes o inclusive con el autor, sin embargo, Los viajes de Gulliver de un modo muy singular logra llegar más allá de todo eso, su forma de adentrarte en la historia logra que llegues a creer que esos viajes no fueron del todo ficción, que hay algo de real en ellos, aunque eso podría ser resultado de la alegoría al mundo real que suele hacer, Swift definitivamente no quiso escribir una obra para entretenimiento, escribió una obra para desahogarse por la poca austeridad de la vida conforme se fue corrompiendo en aquella época, pero que sin duda alguna reflejaba su forma de ver la vida e incluso como la quería vivir, terminando de hecho, convertido en un ermitaño al igual que el personaje de su mayor obra, y es que no caben dudas de que Gulliver no es solo un personaje creado por la imaginación de Jonathan Swift, Gulliver es un alter-ego de Jonathan Swift, por el cual realiza viajes no solo a lugares insólitos precedentes de la imaginación, sino también viajes internos en las más interesantes reflexiones filosóficas.

Una brillantísima obra, que por algo habrá quedado para la posteridad como una de las obras clásicas de la literatura, y que a pesar de haber sido escrita en el siglo XVIII, su narrativa es sencilla y poco compleja, pero de trama bastante profunda a su vez, altamente recomendada.

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