jueves, 25 de septiembre de 2014

Cotidiano


Cada vez más tengo esa necia maña (y no es que hayan mañas que no sean necias) de reactivar el blog, decirme que voy a ser constante en las publicaciones y resulta que luego de unas publicaciones dejo de subir posts, tal vez porque se me dificultó redactar algo porque estoy ocupado en otras cosas, el trabajo, los estudios, tal vez muchas cosas, tal vez nada realmente. La cosa es que siempre a mediados o un poco después de la mitad del año siempre me da por reactivar el blog y publico algunas cosas, ocurrió en 2011, 2012, 2013 y este año no será la excepción. Aunque, en lo personal, puedo decir que es un tanto gratificante, casi hasta me sirve de ejercicio, ya que me da por releer mis antiguos escritos y noto errores literarios ya sean gramaticales o morfológicos, entre otras cosas y también noto cómo ya no estoy de acuerdo con algunas ideas que tenía en esos momentos y me es grato sorprenderme de ideas que tenía antes y que ahora no recordaba, y no me imagino cuántas ideas no habré perdido en el camino sólo por no haberlas escrito.
     Sin embargo aquí estamos y trato de reactivarme, no sin sentir cierta nostalgia al echar la vista hacia el pasado y notar las diferencias que ha marcado el tiempo, no sólo en mí, sino en mi entorno en general. Bueno, digo yo que las cosas han cambiado, tal vez sólo ha cambiado mi percepción del mundo y por eso miro las cosas de manera distinta, mientras que estas permanecen impertérritas y totalmente indiferentes al tiempo y el espacio.

viernes, 20 de septiembre de 2013

EzZtah Marditah Zosiedaddh (Esta maldita sociedad)


     Por lo general cuando se utiliza un medio de expresión para hablar de la sociedad es para hablar de las desgracias de esta y no de los beneficios que de alguna u otra forma aportan a sí misma, ¿"estúpida sociedad"?, definitivamente la frase favorita de casi cualquier adolescente de papo arenoso y cualquier persona perteneciente a alguna tribu urbana o -irónicamente- cualquier grupo social en el que se siente a gusto, casi con seguridad.
     Y ni hablar de la cantidad de veces que he llevado un diálogo como este:
—Estúpida sociedad, no me deja ser como soy.
—Pero yo veo que eres como eres y te vistes como quieres.
—Sí, pero es que la gente me ve feo.
—Entonces deja de vestirte así, si no quieres que te vean.
—Pero es que no es justo, eso no es problema de nadie.
—Entonces ignóralos, les estás dando mucha importancia.
—Lo que pasa es que la sociedad es así.
—La sociedad somos todos.
—Eso es lo que el sistema nos hace creer.
—Relaja el papo, panita, a nadie le importa tu vida.

¿Qué piensan ustedes de la sociedad?

jueves, 15 de agosto de 2013

La importancia de los sueños


Hace poco finalicé un curso de ortología (oratoria), y para la actividad final, los participantes debíamos dar un breve discurso frente al grupo, el profesor e invitados especiales, para poner en práctica, por supuesto, todo lo que aprendimos en dicho curso. Para la sorpresa de la mayoría de los cursantes, en esta última actividad también contamos con la presencia de un jurado, así como la organización de un concurso entre los cursistas para escoger al mejor orador y el mejor tema de discurso. Eran diversos los elementos a evaluar, tales como la dicción, el dominio de público, la fluidez, la presentación personal, el dominio de escena, las posturas, etcétera. En particular tuvimos la dicha de contar con la presencia de la Sra. Edna de Vallenilla, la fundadora de la biblioteca de El Tigre (en donde se estaba realizando el evento).
     Luego de que se dieran todos los discursos se realizó la entrega de premios y para mi sorpresa, tuve la dicha de ganar tanto el premio a mejor orador y el premio a mejor tema. Al día siguiente subí la foto de los certificados a mi Facebook para expresar mi alegría y compartirla, muchos se alegraron conmigo y una petición bastante repetida fue la de transcribir mi discurso, prometí hacerlo y bueno, lo prometido es deuda (valga la redundancia), así que espero que sea de su agrado.

domingo, 21 de julio de 2013

Inicios y comienzos (Pt. 1)


En literatura, solemos dar veredicto de un libro por dos de los elementos principales que se desarrollan en este, que son la historia y el final; en el primero observamos cómo se desarrollan los personajes, así como la personalidad de los mismos y el nudo en el que se ven atrapados, y en el final es donde se observa el desenlace y el cierre, los cuales tratan de explicar y no dejar cabos sueltos en toda la trama que se desarrolla en la historia, aunque no se puede negar que esto es simplemente teoría y que en muchas ocasiones nos topamos con finales muy decepcionantes y que destruyen todas las expectativas creadas por la historia.
     Sin embargo, muchas personas no se dan cuenta, ni tienen idea de lo importante y lo crucial que es para una historia el comienzo de la misma, y es que el comienzo de un libro puede marcar la pauta entre si leerlo o no, pues es el inicio lo que nos atrapa en la historia, y que nos adentra en un mundo creado e ideado por el autor. Dice Horacio Quiroga en El manual del perfecto cuentista: «'Todo es comenzar': nada más cierto; pero hay que hacerlo. Para comenzar se necesita, en el noventa y nueve por ciento de los casos, saber adónde se va. 'La primera linea de un cuento –se ha dicho– debe estar escrita con miras al final'».
     Por eso en esta ocasión, quiero ofrecerles un pequeño compilado de los comienzos de distintas obras literaria, y que espero sean de su completo agrado.

jueves, 18 de julio de 2013

Ambidiestra nacional


     Hace aproximadamente dos meses, un profesor de la universidad en donde trabajo me presentó una oportunidad muy especial, la de publicar en un diario local -que no nombraré para no hacerle una inmerecida publicidad, por negativa que sea-, por supuesto acepté sin muchos miramientos, él por ser amigo del dueño del periódico podía interceder por mi para lograrlo sin mayores inconvenientes; se me solicitó entonces que visitara las oficinas de dicho periódico y que llevara tres artículos, para ser corregidos y publicados, a la vez que para ser entrevistado. Durante el tiempo que pasé haciendo los trámites de llevar los artículos y ponerme en contacto con la gente del periódico me mantuve callado, sin hacer mucha cháchara ni mucho alarde sobre el asunto, esperando a que mi primer artículo fuera publicado y allí celebrarlo a lo grande junto a mis amigos y mi familia. Pues, por supuesto, el logro y la felicidad más grandes para un escritor es su primera publicación.
     Pero ya saben lo que dicen, no todo es color de rosa, varias veces tuve que llamar al director del periódico para saber qué se había dicho y este, por supuesto, cuando lo llamaba a duras penas recordaba quién era yo, claro, no por eso dejaba de ser cordial conmigo, mientras que con el encargado de corrección y redacción era otro cuento, un tanto odioso y si el director muy poco me recordaba, este mucho menos; y era incluso peor, porque aún cuando llevé los artículos en físico para que le fueran entregados a él, este me pidió que se los enviara por correo porque no los recibió en físico. Lo cierto es que nunca llegué a entrevistarme cara a cara con ninguno de los dos. Pensé pues, que estaba incomodando mucho, así que me preferí no llamarlos por un buen rato. 
     Llegados a este punto mis ganas de publicar todavía eran mayores a mi orgullo, pero era evidente el desinterés que mostraron por mucha ayuda que tuviera de parte del profesor. Luego de una semana y algo sin llamarlos, decidí comunicarme con ellos para saber qué había sucedido con los artículos y pues, resultó que durante ese tiempo que estuve sin llamar supuestamente publicaron mis artículos, pregunté por las fechas, me pidieron que llamara un par de horas mas tarde para decírmelo, y eso hice, me dijeron que no tenían la fecha a la mano, que llamara al día siguiente; por supuesto, llamé y me dijeron que llamara más tarde. Así que no llamé más, simplemente. 
     Llega un momento en que simplemente uno hace como dice la canción Rey de la Vulgaridad del grupo de punk español, Fe de Ratas: ♪♫ estirar bien la mano y el dedo después...♪♫, y ya que estamos anarquistas y políticos, les dejo mi supuesta primera publicación, espero que les guste.

jueves, 4 de julio de 2013

No es un capricho

 

"La RAE está consintiendo a todos aquellos que no respetan el español. Estoy de acuerdo en que la lengua evoluciona, pero también existe lo denominado "vicio de lenguaje", ahí pueden incluirse esos términos... Pasado el tiempo, mi forma de expresarme y redactar será puro arcaísmo. " -Yanet Antonio Zárate

“Solamente fomenta el mal uso ortográfico de la K, estoy en total desacuerdo.” -Leonardo Escobar

“Si parten de ese criterio ("refleja una voluntad de transgresión..."), entonces también deben incluir porke, kuando, kien, y todas las demás empleadas en las redes sociales. Como la RAE no lo hará, entonces debe eliminar okupar, pues no está bien sustentada su justificación de incluirla en el diccionario.” - Eucario Perez

Son algunos de los comentarios que se pueden leer en una de las publicaciones de la página de facebook No eres tú, es tu ortografía, sin embargo ¿hasta qué punto tienen razón?

domingo, 24 de marzo de 2013

El taxista


     El taxista, un personaje mítico de las calles de nuestras ciudades y de las ciudades del mundo, no hay país, estado, ciudad, pueblo, donde no estén presentes estos servidores públicos, muchas veces arriesgando su vida montando a personas de intensiones sospechosas, llevando a muchas personas hasta los más recónditos confines de las ciudades, exponiéndose.

     L
os hay de todo tipo: taxistas de vocación, taxistas por necesidad, taxistas ingenieros, taxistas abogados, taxistas psicólogos, etcétera. Mucha gente se ha montado en un taxi con terribles depresiones y cuando llegan al destino bajan con una sesión de autoestima más completa que la de un psicólogo, con mejores consejos para procedimientos jurídicos de cualquier índole basadas en vivencias de familiares, compadres y cuñados de este singular personaje, ni hablar de los expertos en política que te dan una cátedra de economía nacional en el camino; muchas veces te haces amigo de uno al que le quitas el número de celular y llamas a cualquier hora en cualquier momento, te va a buscar en donde sea que estés, y te va a dejar a buen precio la carrera; tan trascendentales son que hasta Ricardo Arjona le hizo una canción a uno.

     Sin embargo, así como te consigues el taxista pana que por no dejarte limpio te descuenta 10 bs, el taxista pana que no le importa esperar treinta minutos más mientras tu novia se maquilla, el taxista pana que pone la música que te gusta, así como existen ellos, existen los taxistas come-mierda. He aquí mi testimonio.