viernes, 20 de septiembre de 2013

EzZtah Marditah Zosiedaddh (Esta maldita sociedad)


     Por lo general cuando se utiliza un medio de expresión para hablar de la sociedad es para hablar de las desgracias de esta y no de los beneficios que de alguna u otra forma aportan a sí misma, ¿"estúpida sociedad"?, definitivamente la frase favorita de casi cualquier adolescente de papo arenoso y cualquier persona perteneciente a alguna tribu urbana o -irónicamente- cualquier grupo social en el que se siente a gusto, casi con seguridad.
     Y ni hablar de la cantidad de veces que he llevado un diálogo como este:
—Estúpida sociedad, no me deja ser como soy.
—Pero yo veo que eres como eres y te vistes como quieres.
—Sí, pero es que la gente me ve feo.
—Entonces deja de vestirte así, si no quieres que te vean.
—Pero es que no es justo, eso no es problema de nadie.
—Entonces ignóralos, les estás dando mucha importancia.
—Lo que pasa es que la sociedad es así.
—La sociedad somos todos.
—Eso es lo que el sistema nos hace creer.
—Relaja el papo, panita, a nadie le importa tu vida.

¿Qué piensan ustedes de la sociedad?



 “Estúpida sociedad”, “sociedad de mierda”, la sociedad esto, la sociedad aquello, la eterna queja de todos aquellos que creen ser unos renegados de esta.
     Quejarse de la sociedad es estúpido desde el punto de vista que lo veas. Por el simple hecho de que, lo quieran o no, todos formamos parte de la sociedad, entonces existen muchísimas individualidades, muchas personalidades, muchas maneras tan diferentes de ver todo; por lo que es absurdo pensar que toda la sociedad tiene una única manera de ver las cosas. Viene alguien y dice "la sociedad es una mierda", solo porque dos o tres personas no acepten su individualidad, es tan estúpido como ese que señala a todo un grupo social (o tribu urbana) solo por un par de personas hayan hecho algo que no le gusta, es caer en esa necedad de señalar de manera generalizada sin respetar individualidades, y porque lo curioso es que nadie que forma parte de la sociedad está de acuerdo 100% con lo que la sociedad misma implica, pertenezca al gremio que pertenezca.
     Por lo que de alguna forma, pareciera que todos tienen como una necesidad de tener ese "complejo de oveja negra", de creer que todos están en su contra, que son unos renegados sociales, que no se puede estar con el montón -que de paso es un montón imaginario, porque no existe-, y resulta ser que cada persona en su mundo y su introspección, en el fuero de sus opiniones y pensamientos, siente que solo él o ella es única y los demás son un montón de clones arrastrados como borregos por lo que "impone" la sociedad. Es una gran estupidez, de verdad, pensar que la sociedad impone algo.
     La sociedad es una entidad etérica y abstracta, la cual no puedes ver, ni tocar, es como los números o las letras, sólo existen representaciones de ellos, pero no hay forma de tener en tus manos un número o una letra. Por lo tanto, ¿cómo algo que prácticamente no puedes ni siquiera ver, puede imponer algo? Es menester comprender las llamadas represiones sociales a un grupo o a alguien, son producto de un grupo de personas y no de una sociedad entera. Condenar a la sociedad por la actitud de una persona, es tan patético como condenar a toda la raza humana solo porque una parte de esta sea inconsciente, tan patético como condenar a toda una empresa solo porque la secretaria de la recepción te trató mal un día, tan absurdo como condenar a todo un país solo por tener mandatarios ineptos.
     No se debe señalar a un grupo entero por las atrocidades que cometa, se debe señalar a los responsables, llámese autor intelectual, llámese autor material, independientemente de su condición tanto física como psicológica, porque aunque débil de mente, una persona que se deja sugestionar por otro, está permitiendo que su libertad de acción y pensamiento sea dominada por la voluntad de alguien más. Por ejemplo, ¿por qué condenar al cristianismo por la inquisición?, condenados deben ser quienes la planearon y quienes la ejecutaron.
     Y por supuesto, el simple quejarse tampoco aporta nada, ¿te sientes inconforme con la sociedad?, ¿te sientes reprimido?, pues haz lo que han hecho los grandes, ¿qué cosa?, escribe un libro, compón una canción, escribe un poema, dibuja, construye, haz un video, haz un chiste, sal a correr, ve a un parque y haz ejercicio, juega futbol, reúnete con tus amigos, cuéntales tu problema y haz de eso una anécdota, juégale una broma pesada a la persona que te ha hecho molestar, busca aprender matemáticas y resuelve problemas difíciles, aprende un poco de física, lee no uno sino mil libros, aprende de ciencia, filosofía, religión, consigue un lugar favorito en el cual pasar el tiempo, piensa en el movimiento de rotación y traslación de la tierra, crea una rutina fuera de lo común, aprende algún idioma, aprende a cocinar un plato exótico, en fin, convierte en arte tu desgracia, exprésate, no es necesario que seas músico, escultor, pintor, actor, ni nada por el estilo para hacer arte, todo cuanto puedas hacer de corazón y lo disfrutes, inevitablemente se convierte en arte, y ten en cuenta que debe gustarte a ti, antes que a nadie, porque sino será una mera pérdida de tiempo.
     Si miras detenidamente, te darás cuenta que todas las personas tienen alguna queja de la sociedad, y quienes no la tienen es porque de alguna manera, han aprendido a tomar todo lo que no les gusta y hacer arte con ello; pues, ¿qué gracia tendría si todo lo que expresáramos fuera gusto y conformidad por cuantas cosas nos aparecen en el camino?, es filosofando sobre nuestro desagrado a muchas cosas que alcanzamos la posibilidad de crear algo realmente nuevo, una opinión fuerte, un punto de vista chocante y cínico, pero cierto. Sino pregúntale a la sociedad misma, pues, esta cambia con el tiempo y por lo general los cambios que adopta, son una simple adaptación a lo que otrora fuera prohibido. Aquel artista señalado por la sociedad de su tiempo, es actualmente un gran exponente de su arte, por precisamente haberse opuesto a la sociedad de su época, pero no quejándose, sino siendo osado y creativo, siendo un verdadero artista.
     Puedes estar en contra de la sociedad por el motivo que sea y las razones que quieras, pero quejarte no hará nada para mejorar o cambiar nada, de hecho, quejarte no hará nada para que te hagas un bien a ti mismo; pero como suelen decir, si la vida te da limones, haz limonada. Así que enamórate de ella, aprende a apreciar sus defectos y utilízalos en tu beneficio, porque mientras buscas responsables y culpables para solo señalarlos y condenarlos, de seguro quedarás como un inepto ante ti mismo.
     Es necesario entender y comprender, que cuando amplías tu espectro de compresión de la sociedad, cuando te das cuenta de que es una entidad que se mueve de manera muy lenta, lograrás por fin notar que la individualidad de cada quién es lo que realmente importa en cualquier situación; aprenderás a ver responsables y no culpables. Mientras más se amplía el campo de visión, se hace posible observar que todo sistema es un subsistema a su vez. Y sucede que a nuestros ojos, siempre todos están errados y equivocados y nuestras razones y argumentos son los únicos, son los más contundentes y son los que valen, mientras que para quien nos ve, estamos totalmente errados; jamás en la historia del mundo el hombre ha logrado ponerse de acuerdo para vivir tranquilamente en sociedad, así que, ¿para qué seguir perdiendo el tiempo en vanos esfuerzos de lograr un imposible?, tomemos al toro por la cola y observemos su reacción y hablemos sobre ello, porque tomándolo por los cuernos, no siempre se pueden obtener buenos resultados, muchas veces ni siquiera se obtienen resultados.
     Si me preguntan, yo no estoy en contra de la sociedad (alguna vez sí lo estuve, cuando era un adolescente insolente), de hecho la apoyo y estoy a favor totalmente, ya que gracias a lo que he observado en ella y la individualidad de cada quién, he conseguido inspiración para hacer arte, para expresarme, para filosofar, en fin, descubrirme a mí mismo. Y la sociedad, precisamente, sirve para eso, para encontrarse y descubrirse a sí mismo.
     

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