martes, 10 de mayo de 2011

Las Aventuras del Detective Chicho: El Misterio de las Cuatro Puntas.

         El cadáver muerto de un difunto que falleció, yacía inerte en el suelo… sin mostrar señales de vida, sin respirar… estaba muertito muertito… murió sin derramar una gota de sangre, pero a su alrededor había mucho orine, una cucharilla en la mano derecha y a un lado, se podían ver cuatro puntos perfectamente alineados uno al lado del otro, era esta una casa bastante grande, el cadáver estaba a tres pasos de la puerta, se encontraban allí varios policías tomando notas y registrando un poco la casa, una mujer bastante triste describía lo que sabia a un agente en la entrada de la casa y a un lado con los brazos cruzados y observando la escena nos encontrábamos el Detective Chicho y yo, su ayudante… Goyo.

         Era una escena bastante extraña, la expresión del rostro del cadáver era de angustia y amargura, a pesar de estar muerto se notaba algo de tensión en su cuerpo y solo una pregunta rondaba en mi cabeza “¿Cómo murió?”, era bastante extraño pues pudimos notar que sus ropas estaban mojadas con el orine, fue inevitable que le preguntara a Chicho:

-¿Qué crees que haya pasado Chicho?
-Es obvio, no entiendo como no te das cuenta –dijo con un tono bastante odioso.
-Lo siento Chicho, pero un hombre muerto con orine a su alrededor, una cucharilla en la mano y cuatro puntos alineados al lado, no tiene la suficiente lógica para mi –replique algo molesto.
-Tú siempre ves todo de forma complicada.
-¿Acaso podrías decirme como murió ese hombre? Porque para mi nada de esto tiene sentido –pregunte algo angustiado.
-Fácil… lo orinaron hasta la muerte –dijo como si se tratara de algo común.
-¿Cómo que?... estas loco Chicho, nadie muere porque lo orinaran –dije indignado, sentía que jugaba con mi inteligencia.
-Ya veras, espera a que la hagan la autopsia.
-No seas tonto ¿quieres apostar?.
-Esta bien, si gano bailaras la masucamba en ropa interior femenina en un bar gay.
-Ehm… no, mejor no –me dio la impresión de que estaba muy seguro y tenia cierta malicia en su mirada que me hizo entender que no debía aceptar la apuesta ya que de alguna u otra manera haría algo para ganarla.

         Decidimos entonces acercarnos a la mujer triste para que también nos describiera los hechos del suceso o al menos lo que pudo ver:

-Buenas, señora, disculpe yo soy el detective Chicho y este es mi colega Goyo, quisiéramos conocer los detalles de su vivencia –dijo Chicho a la dolida mujer.
-Esta bien –respondió esta con voz quebradiza- el era mi esposo, llegaba yo de mi trabajo a las cinco de la tarde, cuando estoy cerca de la puerta escucho unos extraños golpes como de metal chocando y seguido de eso un amargo grito de mi esposo, luche un momento por abrir la puerta, sin embargo estaba trabada aun no entiendo porque, cuando por fin logre abrirla vi a mi esposo tirado en el suelo así como han podido verlo ustedes y estaba muerto –se seco una lagrima que bajaba por su mejilla -. Por el grito pude entender que ocurrio algo fuera de lo común así que llame a la policía y caminé por toda la casa con un gran palo en la mano en busca de quien le hizo esto a mi esposo pero no había nadie. No entiendo nada, solo estaba orinado, no entiendo como pudo morir –asumió un poco de firmeza en su actitud y siguió-. Se que lo mataron.
-Eso me sirve de mucho, señora, muchísimas gracias, por cierto ¿Qué es esta mancha? –pregunto Chicho señalando con el dedo índice la blusa, cuando la mujer bajo la cara para ver lo que mi amigo mostraba, este subió rápidamente la mano dándole un golpecito en la nariz -. Jajajaja, que ingenua.
-¡ABUSADOR! –grito muy indignada la mujer.
-Hasta luego señora jajaja –dijo Chicho con una sonrisa muy sarcástica en su rostro, a la vez que se daba media vuelta y cambiaba en dirección la calle y yo a su lado -. Debo decirte Goyo, que este caso presenta unos elementos bastante... –se detuvo y se quedo mirando unas extrañas franjas hundidas que habían en la grama del jardín de cómo una pulgada de ancho y treinta centímetros de largo, alineadas una atrás de la otra (se veían mas o menos así: l l l l l l l) -…interesantes…
-¿Qué crees que sea Chicho? –pregunte bastante extrañado.
-Fácil, son unas franjas que están hundidas en la grama.
-Pues, claro, es lógico, ya lo vi
-Entonces ¿para que me preguntas?
-Me refería a que… olvídalo…

         Chicho era un detective algo particular, lejos de ser un hombre que destacara por utilizar un método de deducción o alguna técnica especial que lo ayudara a resolver los misterios, como la recolección de datos, solía imaginarse que ocurrían cosas fuera de toda lógica y sentido, y a pesar de que muchas veces me robara mis propias conclusiones y utilizarlas como suyas, solía conseguir las soluciones que siempre eran, extrañas, era como un niño grande con una imaginación impresionante, mientras que yo por mi parte siempre he sido mas realista y lógico.

         Al llegar a la oficina de consulta, nos sentamos a hablar de… nada, el se encontraba sumido en sus extraños pensamientos y yo tratando de verle sentido al caso que se nos había presentado, pues era bastante extraño, cuando luego de varias horas, sonó el telefono y Chicho contesto:

-¿Alo?... ¡Aaah! Hola Juan ¿Qué tal?.... ya… ¿y que fue?... uhm… jajaja… no… ok, ya voy saliendo –colgó el teléfono y se dirigió a mi -. Era Juan, el forense encargado de la autopsia del caso de hoy.
-Aja ¿y que te dijo? ¿De que murió?
-Lo orinaron hasta la muerte.
-¡Demonios!… ¿eso es posible? –dije muy sorprendido.
-Todo es posible mi querido Goyo, tan posible como que hay otra muerte y posiblemente este relacionada con la que vimos hace rato.
-¿Si? ¿Y este como fue?
-Al parecer le lanzaron pelotitas de papel hasta la muerte y que los demás detalles los vayamos a ver en la escena del crimen –decía mientras se levantaba y se colocaba su chaqueta y su sombrero.
-Pelotitas de papel hasta la muerte… claro, eso tiene sentido –dije sarcásticamente.

         Me levante y nos fuimos, tomamos un taxi, en diez minutos llegamos, era una casa un poco mas pequeña que la anterior, pero bastante grande, habían entidades policíacas tomando notas y observando e investigando el lugar, nos acercamos a ver el cadáver y la imagen que pudimos ver fue bastante grotesca el rostro deformado por completo, dando la impresión de un disparo y alrededor del cadáver muchísimas pelotitas de papel, aproximadamente y a golpe de vista como 174, y mas sorprendente aun, habían dibujados cuatro puntos a un lado del sujeto al igual que el otro caso que habíamos visto, obviamente estaba relacionado y le dije a Chicho:

-Obviamente no murió porque lo golpearan con pelotitas de papel hasta la muerte, fue el disparo en el rostro y esta relacionado con el muerto que vimos antes porque están esos puntitos.
-Te equivocas Goyo, este hombre murió por las pelotitas de papel y por el hecho de que ahí estén esos cuatro puntitos dibujados no quiere decir que este relacionado te lo aseguro.
-¿Cómo lo explicas entonces?
-Fácil, no murió por el disparo porque este hombre es un mutante, un X-Men, particularmente a este cuando le disparan no recibe efectos letales, pues tiene… bueno, tenia, la capacidad de reconstruir su cuerpo por completo, sin embargo pocos lo sabían, pero su punto débil eran las pelotitas de papel, este caso no tiene que ver con nosotros.
-¿y como explicas los cuatro puntitos?
-Pues, quien haya matado a este sujeto seguramente supo del caso de esta tarde y para confundir a la policía y a los investigadores hizo los puntos.
-No creo en eso, yo si pienso que están relacionados y lo comprobare.
-Haz lo que quieras, si necesitas información para tu investigación aparte allá afuera esta Wolverine, Tormenta, Ciclope y Gambito para que les preguntes lo que quieras.

         Me asome y en efecto, estaban allí varios X-Men llorando. Nos fuimos, caminamos varias calles hasta llegar a una casa bastante vieja y lúgubre, Chicho me dijo:

-Aquí viven unos amigos que quizá nos puedan ayudar en el caso –Intento abrir la puerta, pero estaba cerrada con seguro, la golpeo un par de veces pero no abría -. Demonios esta cerrada.
-Chicho ¿no seria bueno si llamaras o mandaras un mensaje a tus amigos?
-No, no, ya veras como la abro sin tocarla siquiera –en ese instante dejo tranquila la puerta, se quedo mirando el pomo y comenzó a mover sus dedos de forma aleatoria frente a este, de pronto la puerta se abrió la puerta como acto de magia, sin embargo puede ver a una chica pelirroja detrás que obviamente había abierto la puerta -. ¡JA! Te dije que la abriría sin tocarla.
-Chicho… la chica abrió la puerta.
-Claro que no, la abrí yo… ¿verdad Dafne?.
-Jajaja, Hola Chicho, pasen los estamos esperando –en ese momento apareció un perro de raza Gran Danés bastante grande, marrón con unas manchas negras y dijo.
-Hola Chicho jajajaja –Me perturbo un poco esto, no había visto antes hablar a un perro.
-Hola Scooby Doo –dijo mi amigo como si nada y pasamos.

         La casa por dentro se veía bastante tenebrosa, al fondo en una sala con chimena y cientos de disfraces de monstruos colgados en las paredes a modo de trofeos, se encontraban otros chicos los cuales me presentó Chicho:

-Bien Goyo, ella es Dafne, ella es Wilma, el es Freddy, el es Chaggy y este es Scooby Doo, todos son detectives, pero cazan fantasmas mas que todo
-Hola chicos mucho gusto –dije
-¡Hola! –dijeron todos al unísono
-Bueno muchachos, tengo un caso especial y quería saber si ustedes tienen idea de algo o saben algo sobre esto… -en ese momento contó lo que vimos en la tarde con todos los detalles minuciosamente explicados y luego de cómo quince minutos -… y por eso pienso que es mejor comer caraotas con azúcar que sin azúcar, entonces ¿Qué me dicen?, ¿Conocen o saben algo?
-Bueno Chicho –dijo Freddy -. Es un caso bastante interesante, yo te recomendaría muchísimo que pongas un poco de rock’n’roll estilo The Beach Boys y comiences a correr dentro de una casa con muchas puertas y entres y salgas por cada una de estas de la manera mas descabellada posible, ya que comienzas hacerlo solo y cuando percatas hay varias personas mas haciendo lo mismo y normalmente estas personas saben algo de lo que deseas y suelen ser muy amigables para responder, pero ten cuidado con los peluches.
-Mmm… ya, es buena idea, sin duda me servirá de algo en algún momento.
-Y recuerda –dijo Wilma -. Debes quitarles la mascara al final para que te digan “y lo habría logrado de no ser por estos chicos entrometidos”, si no lo dicen es porque seguramente tienen un plan b.
-♫♪Scooby dooby doo♫♪ -tarareo el perro.
-Bueno, esto era lo que quería, hablamos luego amigos, adiós –se despidió Chicho, lo cual imite e inmediatamente salimos de la lúgubre casa.
-¿Y ahora para donde vamos Chicho? –pregunte una vez que estábamos afuera.
-Vamos a comer –en ese momento me coloco la mano en el hombro y de pronto nos vimos envueltos en una extraña espiral y todo se ponía con colores raros y psicodélicos, y gritábamos como sin ánimos “aaaaaaaah”.

            De un momento a otro aparecimos en la Hungry Street, nos sentamos en unas sillas frente a una mesa y pedimos unos perros calientes, frente a nosotros estaban sentados unos chicos comiendo, de pronto, de la nada apareció frente a ellos una chica y les dijo:
-Muchachos, hay un problema, debemos ir ya mismo al cuartel del ÑongoÑongo’s Group –dijo cierta preocupación en su tono.

            En ese instante se tocaron y desaparecieron, dejando en la mesa el dinero de su cuenta, inmediatamente vi a Chicho que también presencio esto y entendió que me pregunte a mi mismo si tenían algo que ver con los sucesos ocurridos anteriormente y me dijo:

-Nada que ver, ellos son casa vampeiros
-¿Si? ¿Cómo lo sabes?
-La verdad es que no lo sabia, simplemente el autor de este cuento quería relacionar lejanamente su obra “Vampeiro, No Vampiro” con esta para que los lectores que no la hayan leído la conozcan
-Mmm… ya

            La calle estaba vacía, casi no pasaban carros y casi no había gente en el lugar, diez personas eran muchos, de pronto escuchamos un frenazo alargado, cuando volteamos a ver el lugar donde ocurría el hecho, colisionaron dos carros fuertemente un neon y un malibu, la parte delantera del neon quedo destrozada y todo el lado derecho del malibu, terriblemente abollada, en el instante en el que las pocas personas que estábamos presentes, presenciamos el choque y decíamos “¡oh! Mierda, chocaron”, aproximadamente quince segundos después se escucho la sirena de una ambulancia que llegaba inmediatamente al lugar del accidente para auxiliar a las personas que se encontraban en los autos, del Neon salio una mujer, la cual al dar tres pasos cayo arrodillada y llorando por la terrible conmoción, instantáneamente Chicho me dijo:

-Vamos debemos investigar eso
-Chicho, pero si fue un accidente de automovilístico
-No cualquier accidente, ya veras… -corrimos hacia el lugar, llegamos al malibu cuando estábamos a aproximadamente tres pasos de este, el chofer desapareció en una misteriosa capa de humo y al terminar de llegar al carro -. Mira esto –dijo mientras señalaba el espaldar del asiento, había cuatro hoyos perfectamente alineados, como los cuatro puntos de los casos que habíamos visto.
-¡Demonios Chicho!, ¿Cómo pudiste darte cuenta? ¿Cómo lo supiste? –pregunte muy impresionado.
-Cuando los chicos de la mesa de en frente se fueron, sentí un cosquilleo en las manos,  vi a un perro cruzando la calle y note la mesa de al lado estaba sucia, por lo tanto el choque debía estar relacionado

            Honestamente no entendí, y decidí no molestarme en pedirle más explicaciones a Chicho ya que igual no iba a entender nada.

-¡Vamos! Debemos entrar a una casa y correr entre puertas –me dijo Chicho

            Nos montamos en un taxi, de pronto al lado del taxi paso un automóvil rojo velozmente y Chicho le dijo al taxista:

-Señor, ¡Siga ese automóvil!
-Ok –a la vez que aceleraba y corría tan veloz como el auto rojo.
-Jaja, siempre quise decir eso –me comento

            Luego de media hora de persecución sin razón ni motivo, el automóvil rojo se detuvo en una casa muy vieja pero bastante grande, en la que al parecer había una pequeña fiesta, nos bajamos y le pregunte a Chicho:

-Chicho, si podemos viajar de esa manera tan extraña como hicimos para ir a la Hungry street, ¿Por qué gastamos dinero en taxi?
-Mmm… no lo había visto de esa manera, lo tomare en cuenta para la próxima, ven debemos ir a aquella casa –me mostró una casa que estaba en frente de la casa en la que bajamos, esta era pequeña y estaba abandonada.

            Nuevamente al pomo de la puerta le hizo lo que hizo en la de los jóvenes detectives, y esta vez la puerta se abrió sola, no había nadie detrás de ella, una vez adentro dio dos aplausos y se encendieron las luces, lo cual me sorprendió muchísimo por el aspecto andrajoso del lugar, era bastante larga la casa habían cuatro puertas del lado izquierdo y cuatro del lado derecho paralelamente. Me pidió mi ipod y lo conecto no se a donde, me pareció que fue a la pared y coloco la canción “I Get Around” de “The Beach Boys” y me dijo:

-Ahora entra a la puerta que quieras y sal por otra, corriendo.

            Eso hicimos, era extraño pues cada cuarto estaba solo con un televisor y una cama sin mas puertas, cuando salía por esta misma puerta podía notar que salía prácticamente de otro cuarto, ya que en el que había entrado anteriormente estaba frente a mi o al lado, o algo así, la verdad fue una experiencia bastante extraña, repetimos esto una gran cantidad de veces, hasta que se termino la canción y me pude percatar que habían unas personas que no se encontraban allí anteriormente y no tenia idea ni siquiera de quienes eran, había un hombre disfrazado de conejo, un party boy, un enano disfrazado de policía, un metalero y un peluche (¿?). Inmediatamente Chicho pregunto:

-¿Qué saben de los cuatro puntos?
-Lo hacen las cuatro puntas –dijo el Party Boy.
-Lo que me temía… -dijo Chicho de una manera como que, era lo que no deseaba escuchar.
-Debes ir a la casa de… El Cuatro Puntas –dijo en tono misterioso el hombre disfrazado de conejo.
-¿Cómo llego allá?
-Abrazandomeeeee –dijo el peluche mientras se acercaba a Chicho, pero este abrió una pequeña rampa que había debajo del suelo que no me había percatado que existía y de ella salio un perro que agarro la pata del peluche con la boca y se lo llevo para ese sótano, el metalero se le quedo viendo a Chicho y este le dijo.
-¿Qué?
-¿Qué de que? –pregunto el metalero
-¿Qué de que? ¿Que?
-Bueno ¿y a ti que te pasa?
-¡No me cambies el tema! –en ese momento interrumpió el Party Boy esta discusión tan filosófica.
-La clave esta en una leyenda urbana que se me acaba de ocurrir –dijo -. Debes cantar y realizar los movimientos “♫♪digo lala, digo wuujuu, conga conga, me gusta la melonga, queremos ver, al detective bailando conga, la mano en la cabeza, la otra en la cintura, se da la media vuelta y menea la colita♪♫”, luego veras que viene por la calle una pick-up amarilla, le mostraras el dedo pulgar y le dirás al chofer “A las cuatro puntas” y te llevara.
-Entendido, bueno eso es todo muchachos, gracias, vamos Goyo.

            Salimos a la calle, bailamos la conga y en efecto en ese instante apareció una pick-up amarilla, le mostramos el dedo pulgar, se detuvo y le dijimos al conductor “A las cuatro puntas” y este nos hizo señas de que nos montáramos en la parte de atrás del automóvil y eso hicimos. Chicho no decía nada, sumido en sus pensamientos, y yo pude ver todo el camino que íbamos recorriendo pasamos por un extraño puente de cuatro canales, a un lado de este vi a varios niños molestando a un pobre vagabundo que estaba allí abajo y le lanzaban tenedores, era una escena bastante extraña y Chicho me dijo:

-El también tiene cierta relación, sin saberlo.

            No me moleste en preguntarle como lo sabia porque obviamente me contaría algo sin sentido y no lo iba a entender. Luego de varios minutos se detuvo la pick-up y el chofer nos dijo:

-Aquí es muchachos, espero verlos nuevamente alguna vez.

            Nos bajamos, la camioneta arranco y a los diez metros comenzó a elevarse y se fue volando. Miramos entonces un edificio que tenia un letrero que decía “Cuartel Secreto de Las Cuatro Puntas: Maldad al alcance de todos”, y Chicho me dijo:

-Mmm… creo que ahí es…

            Entramos y nos recibió amablemente una recepcionista, le dijimos que queríamos hablar con el Jefe, esta lo llamo por el intercomunicador para preguntarle si estaba disponible y nos podía recibir y nos dijo:

-Si los puede recibir, piso 28, ustedes deben descifrar por ustedes mismos en que oficina se encuentra el Señor Cuatro Puntas.

            Subimos por el ascensor y pudimos notar que había varias habitaciones con rotulados, que decían “Sala de reuniones del mal”, “Sala de reuniones de pago”, “Oficina del Señor Cuatro Puntas”, entramos pues a esta última, se encontraba bastante iluminada, pero no había nadie, vimos dos puertas dentro de esta sala una decía “Baño del Mal” y la otra decía “Escondite Secreto del Señor Cuatro Puntas”, entramos pues a esta puerta, era un salón bastante angosto y oscuro, solo había una lámpara al fondo con una luz tenue, había un escritorio debajo de esta luz y una silla grande de espaldas y escuchamos una voz provenir desde allí.

-Así que pudiste dar conmigo señor Chicho
-Así es Cuatro Puntas y quiero que arreglemos esto aquí y ahora.
-Ten cuidado con lo que haces y dices o acabaras como Santiago –dijo de manera muy amenazadora.
-Muéstrate…
-¿En serio es lo que deseas?
-Por supuesto, quiero conocer la cara de mi contrincante
-Esta bien… jajajaja –en ese momento se dio la silla dio un giro de 180 grados y la luz dejo reflejar el aspecto físico de nuestro enemigo y era… un tenedor gigante, con ojos, boca, brazos y piernas.
-Lo sospeche desde un principio… Tenácio el tenedor –dijo Chicho
-¿Lo conoces? –pregunte muy extrañado.
-Si, estudio conmigo en el liceo y todos nos burlábamos de el porque… bueno porque es un tenedor gigante que habla y todo eso jajajaja –dijo de manera muy burlona Chicho.
-¡ASI ES! Y por eso decidí vengarme y matar a todos los que se burlaron de ¡mi! O por lo menos arruinarles la vida a los que no se acercaban a mi porque soy un tenedor, ¡por eso le hice lo que le hice a Santiago!, ¡por eso mande a matar a fuerza de orine a Julián!, ¡por eso hice que Xiomara tuviera ese terrible accidente automovilístico! ¡Y contigo!... yo sabia que me encontrarías, tengo mejores planes para ti –dijo bastante encolerizado el Tenedor.
-Lo siento, pero no puedo permitir que me hagas nada y no puedo permitir que le hagas mas nada a más nadie ¡Y POR ESO! –en ese instante saco del bolsillo de su chaqueta una cucharilla, la levanto y dijo -. ¡Por el poder místico de las cucharas!
-¡NO! CHICHO, PORFAVOR, VAMOS A RECONCIDERARLO COMO PERSONAS QUE SOMOS –comenzó a pedir clemencia el desquiciado tenedor-
-Tu no eres una persona, TU ERES UN TENEDOR MALO, MUY MUY MALO Y TENDRAS LO QUE TE MERECES –la cucharilla se había cargado de una energía mística y lo apunto hacia el tenedor y dijo –. Por la cuchara de Maria y la cuchara de Marta, HI, HO, HA.

            En ese momento un gran rayo de luz azul salio de la cucharilla y golpeo de frente al tenedor gigante haciéndolo pequeño y convirtiéndolo en una cucharilla de postres, y quedo en la mesa.

-Chicho, ¿Qué fue eso? –le pregunte muy confundido.
-El poder de las cucharas mi estimado amigo
-No hablo de eso… me refería a… ya… no importa… la verdad es que sigo sin entender nada y dudo que lo llegue a entender, llevo diez años resolviendo casos contigo y cada vez que “resolvemos” uno termino cuestionándome si de verdad existo o no.

            En ese momento me entraron unas terribles ganas de cagar y corrí rápidamente al baño que estaba en la oficina, luego de terminar de pasar de lo abstracto a lo concreto, comprendí porque en la puerta decía “Baño del Mal”… No había papel, tuve que utilizar mis medias para limpiarme, pero me sentí osado y malvado, así que no baje la cadena del inodoro y les deje un regalito allí.

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