Hubo una vez hace muchísimo tiempo en algún sitio de ningún lugar, en el que curiosamente no existe ni tiempo, ni espacio y no hay nada, ni nadie, estaba un extraño señor que no tenia ni ojos, ni manos, que amaba ver los atardeceres que se ponían en las bellísimas montañas de la llanura, que adoraba acariciar el suave pelaje de los delfines del bosque que venían volando desde las lejanas tierras del cielo.
Este señor que no tenia ni nariz, ni boca, siempre olía el dulce aroma de las rosas rojas casi azules que tenían los pétalos en el tallo y las espinas en el capullo, disfrutaba también degustar los dulces sabores amargos de la arena de la montaña.
Este señor que no tenia ni oídos, ni pies, le encantaba oír y escuchar las mudas melodías del eterno ruido y escándalo del limitado infinito, del eterno ahora que es lo que nunca fue y jamas sera, que jamas existió, pero que vive y siempre vivirá... le inspira caminar a través del húmedo fuego y la ligera tierra flotante, nadando sobre la pesada brisa y volando bajo la ardiente agua.
Que gran señor... no tenia alas pero podía volar a través de la vida haciendo lo imposible, cotidiano... no tenia razón, era la ley hasta que muera y morirá porque es inmortal, pero su muerte sera su nacimiento, crecimiento y lo que lo hará vivir y morir eternamente, que lo es todo y es nada. No tenia madre, pero la amaba porque son uno, no tuvo padre, pero le obedecía y le respetaba, porque es el mismo.
No conoció nada jamas, pero amaba todo... en medio de su soledad, daba calor a quien estaba a 40°, curaba al que estaba sano y le daba agua al que no estaba sediento porque no tenia boca... Pero su soledad la vivió acompañado con una mujer de la cual poco se sabe, solo el la conocía y vivía para ella, para hacerla eternamente feliz... y ella era, es y sera feliz.
Al señor siempre le gusto coleccionar piedras, pero nunca llego siquiera a ver una en su vida, le gustaban las plantas aunque ni siquiera conocía el color verde del que estaba pintada su casa que estaba hecha con hojas. Aunque siempre volaba, su sueño era volar. Aunque vivia el instante, nunca sabía que estaba pasando porque miraba el futuro del cual nunca supo, ni llego a conocer. Aunque era mudo cantaba bellas melodías. Aunque no tenia manos podía tocar todos los instrumentos del universo. Aunque no sabia caminar, bailaba sin escuchar música. Andaba sin comenzar el camino. No tenia vientre pero daba la vida, ha vivido con su infinidad de sentidos en carne propia lo que jamas ha visto, sentido, olfateado, escuchado y degustado.
No le importaba nada, porque le importaba todo.
No amaba nada, porque amaba todo.
No hacia nada, porque hacia todo.
No sentía nada, porque sentía todo.
No escuchaba nada, porque escuchaba todo.
No veía nada, porque veía todo.
No tocaba nada, porque tocaba todo.
No buscaba nada, porque buscaba todo.
No tenia nada, porque tenia todo.
No conocía nada, porque conocía todo.
No sabia nada, porque sabia todo.
En fin, estaba loco. =).

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