jueves, 5 de mayo de 2011

La Sociedad del Tenedor.

El Tenedor… la causa de mi declive económico-social, el artífice de mi vergonzosa locura, la razón de mi divorcio, el motivo por el cual he perdido a mis amigos, el germen de mi soledad, el móvil de mi fracaso… ayer lo tuve todo, pero hoy… hoy no tengo nada, lo he perdido todo y gracias a ese utensilio hogareño creado para facilitar la posibilidad de ingerir los alimentos que con mucho esfuerzo y trabajo, un hombre honrado lleva a su hogar… bueno eso de “facilitar” es algo relativo, existen personas que sin ningún problema comen con tenedor, pero ese no es mi caso, desde niño sentí un gran rechazo a este instrumento, siempre me costaba comer el arroz con el, siempre me fue desesperante tratar de ensartar las decenas de trozos de pasta en dicho artefacto, siempre me fue incomodo comer los granos como los frijoles, caraotas y arbejas que tanto me gustan con el implemento que emula en cierta medida el tridente de Satanás.


         Siempre me sentí más afín y mucho más cómodo con la cucharilla a la hora de comer, siempre me pareció un implemento muy universal, alegre y nada satírico como bien lo es el tenedor, con ella siempre me pareció más fácil y cómodo tomar la comida, sin tener que realizar repetición alguna en el intento de agarrar la cantidad de alimentos que en un momento determinado deseaba introducir a mi boca, ya que esta podía tomar los alimentos sin el inconveniente de que estos se cayeran a un lado… Todo lo contrario al tenedor, instrumento que en ocasiones parece ser mandado por un demonio que desea observar como sufres porque no logras tomar los alimentos como deseas cuando el hambre te pega más fuerte.

         Por eso, siempre que yo iba a comer solía ir a buscar a la cocina una cucharilla, inclusive para comer los espaguetis utilizaba cucharilla y era esta la única comida con la cual no tenia problemas para utilizar el tenedor, pues tomaba parte de los espaguetis con el tenedor y los enrollaba en la cucharilla para que la porción estuviera perfectamente acoplada y de esta manera ingerirla sin problemas, sin embargo al cabo de diez repeticiones terminaba cortando toda la pasta con el tenedor y la cucharilla, para terminar de comer el alimento con… mi amiga, la cucharilla. Siempre buscaba la cucharilla, recuerdo que solo unos pocos jefes de familia al observarme comer me veían mal por este hecho.

         Toda mi vida, mi mama y mi papa se encargaron de darme una educación perfectamente nutrida en valores, moral y ética, resaltando siempre el respeto, la buena educación, el buen fundamento, la cordialidad y todos esos factores los cuales me formarían en la búsqueda impasible de ser un ciudadano, un amigo, un padre, un hijo y un hermano ejemplar, lo cual he logrado con esfuerzo y dedicación, siempre aprecie el aclamo y el afecto de la gente mayor, por ser “el chico joven” que no molesta, que es educado, con el que provoca estar y en el mejor de los casos, ser “el chico que quisiera para mi hija”, siempre disfrute del elogio de la gente mayor hacia mi persona, el reconocimiento de personas que a mi parecer eran respetables y serias.

         Mi vida siempre estuvo enfocada al éxito, desde niño me esforcé muchísimo por destacar en clases, siempre intervenía intentando responder correctamente todas las preguntas que los profesores realizaban, esto a tal punto que en ocasiones decían “Que responda alguien que no sea Santiago” en vano, puesto a que mas ninguno de mis compañeros solían tener la respuesta y terminaba yo pues, respondiendo, me esforzaba muchísimo por sacar las mejores calificaciones en los exámenes de matemáticas y otras materias practicas, solía ser la imagen ejemplar que resaltaran los profesores y a pesar de todas estas actitudes de chico “nerd”, jamás tuve problemas con bravucones, ni con ningún compañero de clases, debido a que solía tenderles la mano cuando mas me necesitaban, tanto como para explicarles algunas materias como para decirles las respuestas en los exámenes y evaluaciones con toda la cautela y discreción posible, jajaja, ¿Cuántos compañeros no lograron salvar sus materias gracias a la ayuda que les pudiera dar en algún momento?, esto me permitió siempre estar rodeado de buenos amigos.

         Nunca llegué a incursionar en el alcohol ni cigarrillos, nunca me llamaron la atención, pues un ápice de estos bastaría para mancillar por completo la imagen de hombre ejemplar que toda mi vida dedique a formar, siempre preferí las artes como mi medio alternativo de expresión y desahogo, especialmente la escritura y el dibujo, mis padres siempre estuvieron orgullosos de mi, fui su único hijo. Mi mayor interés a parte de ser un hombre honrado y exitoso, era conseguir a mi verdadero amor, a la mujer por la cual estaría dispuesto a dar hasta la última gota de sangre y todo mi amor, y formar con ella una hermosa familia, tener unos hermosos hijos, brindarles un apoyo incondicional en todo lo que quisieran, deseando que fueran no como yo, si no mejores. Conocí a Norma… era la mujer perfecta, un cuerpo digno de una diosa, una cara angelical, un aura familiar y maternal intachable, mujer de carácter firme, pero amorosa como ella nadie, sin duda la mujer perfecta que nació para mi, que también dedico su vida a ser una dama ejemplar… aun recuerdo ese treinta de Febrero como si fuera ayer, fue amor a primera vista, en la casa de mi mejor amigo Sebastián, una reunión casual que este prepararía a motivo de el futuro compromiso marital que estaría por asumir con su para aquel entonces novia, Teresa.

         Sebastián tuvo el deber de presentarnos a mí y a Norma, pues fue mas que evidente que allí nació algo al momento de cruzar nuestras miradas… pasamos horas conversando, nuestras ideas, gustos, actitudes y aptitudes, encajaban cuales piezas de rompecabezas colocadas correctamente, intercambiamos números telefónicos y correos, quedamos de volvernos a ver pronto, así fue como comenzamos a salir… Era ella la primera chica con la que salía alguna vez y yo el primer chico con el que salía, sorprendentemente sin haber intentado antes cortejar a una chica, con ella sabia que hacer y decir sin necesidad de preguntarle a mis amigos “mas experimentados”, estudiábamos en la misma universidad sin saberlo, ambos estábamos prácticamente a punto de graduarnos, yo me graduaría el semestre siguiente y a ella le faltaban dos, luego de salir por aproximadamente cuatro meses, decidimos formalizar y concretar nuestra relación la cual iba de bien en mejor, nos presentamos a nuestros padres, mis padres la recibieron muchísimo mejor de lo que me esperaba, y los padres de ella me aceptaron mejor de lo que me imaginaba también.

         Luego de graduarme conseguí trabajo rápidamente en una empresa transnacional, la cual en cuestión de prácticamente nada logro posicionarme en un estatus social bastante alto, ganando un sueldo bastante grande, el cual me permitió enviarles una buena mensualidad de ayudantía a mis padres a modo de agradecimiento por todo lo que me apoyaron toda mi vida, también este sueldo me permitió darme el lujo de adquirir a un plazo bastante considerable mi propio hogar, en el cual me establecería para vivir con mi amada Norma, darme los lujos de un buen hogar con muchísimas comodidades. Luego de que Norma se graduara, consiguió un trabajo tan lucrativo como el mío. Luego de siete maravillosos meses de vivir juntos, decidimos pasar nuestra relación a otro punto, nos casamos, fue una hermosa ceremonia, todos nuestros amigos y familiares dándonos su apoyo para este maravilloso momento, la luna de miel la tuvimos en Hawai, fue una semana espectacular, muy preciosa, una isla tan hermosa y con la mujer de mi vida.

         Dos años después decidimos tener nuestro primer bebe, fue una hermosa niña a la cual llamamos Ester… Ester, era la niña de mis ojos, jamás pude sentir un amor mas grande en el mundo que el que sentía por mi pequeña hija, era un ángel… no parecía un ser de este mundo, era como si la divina providencia decidiera colocar entre mis brazos la perla mas extraña, preciosa y valiosa de todo el reino de los cielos. Siempre fui un hombre de palabra, honrado en la búsqueda constante de mi mejoramiento personal, había logrado mucho en mi vida, un buen empleo, un hermoso hogar, una excepcional esposa… pero Ester sin duda, fue la cumbre de mi éxito en la vida, ¡oh! Ester… no quisiera que me vieras nunca así como estoy, preferiría la muerte antes que permitir que veas la vergonzosa figura de un padre que ha perdido la razón y la cordura…

         Un día un jefe inmediato me cito a una reunión privada con su persona a la cual puntualmente acudí, lejos de ser la típica reunión a las que solía asistir en las que mis aptitudes y actitudes como hombre ejemplar serán elogiadas, fue una terrible reunión en la cual se dejo en claro que mi trabajo… por motivos que aun desconozco estaba en la cuerda floja y la única posibilidad que tenia de salvarlo era asistiendo a una reunión con grandes dirigentes no solo de la empresa, si no también con grandes exponentes del poder político del país y grandes personajes de otras empresas, en la cual debía demostrar mis capacidades y cualidades, me menciono que mi trabajo estaba en juego con un hombre llamado Roberto, pero que sin embargo yo a todas estas tenia las de ganar, sin embargo una condición aun mas extraña estaba implícita, era la reunión que decidiría mi futuro pues si yo “perdía” perdería mi fidelidad ante cualquier trabajo que buscara por ínfimo que sea, es decir, que si perdía mi trabajo en esa reunión, perdería toda posibilidad de reivindicarme socialmente, aun sin comprender toda la situación, hice una regresión rápida de mi vida, cosechando éxitos desde mi infancia hasta este momento era imposible que pudiera salirme volteada mi torta.

         La citación para dicha reunión fue dada para un elegantísimo restaurante el cual fue reservado exclusivamente para esta reunión, todas las personas que asistieron tenían muchísima clase… menos alguien, vi a un hombre bastante mal arreglado, emanaba un fuerte olor a alcohol, con como cinco o seis días sin afeitarse, despeinado, en lugar de hablar gritaba y cuando lo hacia no era si no para decir sendas vulgaridades, eructaba sin pedir siquiera perdón, tiraba pedos, se orinó encima y un sin fin de irregularidades, que no tenían ni remotamente un milímetro de lugar en la reunión en la cual nos encontrábamos, sorprendentemente, nadie se molesto en sacar del recinto de la convocatoria a dicho individuo, discretamente le pregunte a mi jefe inmediato “¿Quién es ese hombre?” a lo que este me respondió, para mi sorpresa “Ese es Roberto”…

         Increíble, parecía ser una broma ¿Cómo me pondrían a competir a mí contra un hombre como ese para salvar mi empleo?, era como intentar hacer que una hormiga aplaste a un elefante.

         Salvo por ese hombre la reunión fue prácticamente perfecta, entable conversación con todos y cada uno de los mandatarios y personalidades que allí se encontraban, sin ningún problema ni ninguna novedad, conseguí ganarme el aprecio de todos… A la hora de cenar, cuando sirvieron la comida, como ya era costumbre mía solicite a un mesonero una cucharilla y este, como de costumbre suele ocurrir con los mesoneros, saco de su jersey una cucharilla, la limpio con un pañuelo y me la entrego, procedí pues a comer tranquilamente, Roberto por su parte en medio de lo impresentable y borracho, jugaba con la comida, le lanzaba trozos de comida a los dirigentes y grandes exponentes, rompió varias copas, derramo la bebida que se había servido encima a muchos de los respetables hombres que allí se encontraban, arrojo muchos insultos, groserías y expresiones bastante grotescas e inapropiadas para la hora de comer, bastantes de los hombres con los que ya había hablado cambiaron la expresión de su rostro de ser alegres y joviales, a verse serios y molestos.

         La reunión culminó, se nos notifico que el resultado que se decidiera en un posterior consejo se nos enviaría en una carta, en unos tres días hábiles aproximadamente, yo estaba completamente seguro y convencido de que había ganado… pero llego la carta la cual leí en voz alta y decía lo siguiente:


Estimado Santiago.

         La siguiente misiva es para notificarle sobre su excelente e impecable actuación en la reunión que se realizara en el restaurante junto a las personalidades que respectivamente usted conoce o conoció ese día, completamente admirable su elocuencia, educación, carisma, sentido del humor, cortesía y las muchas aptitudes que demostró como hombre preparado, sobrio, sin mañas, demostró ser un hombre inteligente, analítico, comedido, crítico, bastante persuasivo, muy discreto y entre otras muchísimas cualidades las cuales no bastaría una simple carta para recalcarlas cabalmente.

         Sin embargo, luego de realizar el consejo, discutir sobre su forma de ser o lo que al menos allí pudimos ver, se ha tomado una decisión y hemos de notificarle que ha sido destituido de su trabajo, pierde por completo derecho a replica y protesta, completamente negado su derecho siquiera a dirigirse a nosotros, pues por su parte hubo una falta de respeto inmensa hacia las personas que en ese lugar le recibiéramos, tan grave como para no permitirle a alguien de sus capacidades y aptitudes, el puesto de trabajo que poseía.

         El motivo: No comió con tenedor, comió con cucharilla, eso es una ABSOLUTA FALTA DE RESPETO a la humanidad, no tiene derecho A NADA.

         Con cariño, la comisión que mandatarios.

P.D.: ¡Imbécil!


         Al leer esto, quede completamente atónito, me pareció lo más absurdo que había leído en mi vida… todos mis años de esfuerzo ¿por no comer con tenedor?, cuando levante la cara para ver a Norma, se había tapado la boca con una mano y habían lagrimas en sus ojos, le dije “tranquila amor” intentándole dar un poco de esperanza de que igual saldríamos adelante y todo estaría bien, cuando intente abrazarla horrorizada me rechazo y me grito:

-¡¿Cómo pudiste?!

-¿Qué? –Le pregunte sin entender.

-¿Cómo es posible?, ¿Cómo pudiste comer con cucharilla y no con el tenedor?, ¿Qué clase de hombre eres?, ¡eres una vergüenza para mi y para Ester!

-No entiendo, si solo es un cubierto

-¡¿QUE?! ¿Cómo te atreves? ¡No es solo un cubierto! –dijo horrorizada-. ES EL TENEDOR

-Pero amor, no entiendo cual es el problema, toda mi vida he preferido comer con cucharilla ¿Acaso en todo este tiempo junto no lo notaste?

-¡¿QUE?! ¿Qué siempre has comido con cucharilla?... no puedo creer que todo este tiempo viviera con un hombre como tu –dijo muy indignada-. Quiero el divorcio y me quedo con la casa, el carro y la niña

-Pero si la casa la compre yo

-No me importa, tú comes con cucharilla

         No tuve pues, más opción que recoger mis cosas e irme, el primer lugar que busque fue la casa de mis padres, al contarles la situación increíblemente mi padre me dijo “¿Qué comiste con cucharilla en lugar de tenedor?, eres una vergüenza para nuestra familia, te pido que te largues de esta casa cuanto antes si no quieres que llame a la policía”, busque a Sebastián, quien también me rechazo por lo mismo, fui a una iglesia le conté mi problema al sacerdote y este solo me insulto y me dijo que no tengo mas destino que el infierno… entre en una grave depresión veía tenedores en todos lados, no se ni como ni cuando entre a un manicomio, cuando fui a comer mi primera comida allí solicite una cucharilla y todos los locos, los doctores y todos los que allí se encontraban se volvieron contra mi a modo de protesta, muchos me escupieron, otros me abofetearon, otros arrojaron tierra y todo lo que tuvieran a mano, me botaron del manicomio… estuve vagando por mucho tiempo, mendigando el mas ínfimo trozo de pan.

         Ahora vivo debajo de un puente frente a unas terribles aguas de alcantarilla que salen a flote y a diario escucho niños arriba burlarse de mí llamándome “El loco de la cucharilla” y me arrojan tenedores, mientras que los adultos al pasar por allí gritan terribles injurias e insultos hacia mi persona... luego de estar en lo mas alto, ahora me encuentro en lo mas bajo… todo por un maldito tenedor.

1 comentario:

  1. jajaja espectacular historia :) :) soy fan de tu blog .. !! excelente trabajo :)

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