martes, 19 de febrero de 2008

El Joven y el Viejo

‘¿Cómo comenzó todo?, ¿Cuándo?, ¿Por qué?, ¿Para que?’ pregunto el joven a un viejo, que le decía Maestro… ‘Joven, te respondiera, pero no entenderías la respuesta aunque te la explique durante 10 años, ¿Por qué no te lo preguntas a ti mismo?’ le respondió el viejo tranquilamente mientras estaba sentado a los pies de un árbol en el bosque, el joven un poco abrumado replico ‘Siempre me he preguntado eso desde que tengo uso de razón, y hasta donde se, no consigo respuesta lógica’, el viejo vio una hoja que caía del árbol, coloco su mano y la hoja callo en su palma, la agarro por la parte de abajo y se la mostró al joven, este inmediatamente comprendió por algún motivo que dijo algo errado, y le dijo al viejo ‘Supongo que no me he preguntado bien entonces’, y el viejo sonrió y coloco la hoja en el suelo, ‘Siéntate joven’, este hizo caso en ese mismo instante y se sentó, ‘Joven, mira como crecen los árboles… mira como creces tu… las religiones dicen que eso es gracias a la obra de Dios y la ciencia dice son reacciones químicas, naturales, etc. Pero ¿que tal si decimos que la religión no es nada sin la ciencia y que la ciencia no es nada sin la religión?, aunque no lo parezca ellas están unidas mas de lo que nos podríamos imaginar, solo que no todos están capacitados ni mental, ni espiritualmente para entenderlo y aceptarlo… lamentablemente...’, en ese momento el joven se pregunto a si mismo ‘¿Por qué no todos están capacitados?’, y el viejo como si hubiese leído su mente le respondió ‘es porque en el mundo se ha perdido la inocencia’, el joven le pregunto entonces al viejo ‘y ¿Qué tiene que ver la inocencia con eso maestro?’, el viejo respondió ‘velo desde este punto de vista, la inocencia es la semilla, el amor es el árbol cuando crece y las ramas, las hojas y los frutos son la sabiduría, y lo veas como lo veas esto es tan científico como divino’, el joven se quedo callado y pensando un poco, meditando sobre esto que le dijo su maestro, el viejo.

El viejo comenzó a ver las hormigas que por allí pasaban, parecía enamorado de ellas, no era la primera vez que lo hacia, a decir verdad, siempre que podía lo hacia y el joven le pregunto ‘Maestro, ¿porque siempre vez a las hormigas?’, y el viejo le contesto ‘Quien entiende las cosas pequeñas entiende las cosas grandes, pero antes de querer entender las cosas pequeñas y grandes, debes entender algo que esta mas allá de todo eso’, ‘¿Qué es?’, pregunto el joven, el viejo se mantuvo en silencio un momento hasta que le dijo ‘tu mismo, al comprenderte a ti mismo, conseguirás las respuestas’, el joven le pregunto ‘y ¿Cómo hago eso maestro? ¿Qué puedo hacer para comprenderme a mi mismo?’, el maestro volvió su mirada a el y le dijo ‘Siente siempre los latidos de tu corazón, concéntrate en nada y en todo, trata de sentir liberación dentro de ti y no represión, deja que las cosas buenas fluyan y comprende que la vida es solo un transporte para el alma y que tu amor a la vida, será lo que te ayude a ver que entre una fruta y un humano no existe ninguna diferencia, el nacimiento es el final y la muerte es el comienzo, no existe ni principio ni final, todo es nada y nada es todo, Dios escondió la felicidad adentro de nosotros, para que en el camino de su búsqueda aprendamos lo que debemos aprender’, el joven en silencio se quedo viendo al viejo, este le coloco la mano en el hombro y le dijo ‘Amor joven… la respuesta, es amor’.
Leonardo León.

1 comentario:

  1. ‘Quien entiende las cosas pequeñas entiende las cosas grandes, pero antes de querer entender las cosas pequeñas y grandes, debes entender algo que esta mas allá de todo eso’
    Es verdad quien entiende algo pekeño puede entender las grandes...
    wenio leo
    me gusto mucho
    lo que escribiste
    muy interesantes
    weno
    chiao
    hasta lueguito
    nos vemos.

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