Capitulo IV: Vampeirismo Terrorista.
Se aproximaba pues la magnifica horda de vampeiros, eran miles e inmediatamente se inicia una sangrienta, terrible y divertida batalla súper brutal y épica, ellos nos superaban en número, pero nosotros estábamos dotados de súper poderes e inteligencia, al recordar que ellos eran tipo zombies era de esperar que la sincronía de sus movimientos fuera sumamente torpe. Algo que pudimos notar fue el terrible olor a putrefacción que invadió nuestro olfato, pues era lógico, pues… son muertos ¿no? Y eso en ese preciso momento me hizo darme cuenta que el terrible olor que suele haber en Barcelona e incluso a veces en Puerto la Cruz, no es el hecho de que las alcantarillas estén dañadas y se boten, si no que simplemente, hay vampeiros cerca, instantáneamente notamos que con esa peste… A MIERDA, no íbamos a poder combatir cómodamente, así que en ese instante Alfonxo saco de un koala que siempre cargaba consigo, una varilla de incienso y una tabletita para que la varillita se sostuviera, fue inevitable que en ese instante todos nos burláramos, sin embargo, al encender la varilla todo el olor a putrefacción desapareció instantáneamente y el ambiente se impregno de un olor muy agradable que no podría describir.